¡Hola! Gracias por estar aquí leyendo. Para mí las historias reales son las que hacen la vida especial, de verdad, auténtica.

A continuación, si me permites, te voy a  contar la mía...

 

Me llamo Marta. Los Reyes de 2016, me trajeron un presente inesperado. Un cáncer de mama. Tenía 38 años y Maria 6.

 

Mirando atrás, lo que más me sorprendió,  fue el vivir algo que tu no escoges, algo por lo que de repente, te ves y te sientes completamente diferente, algo que te hace destacar  sin querer ser protagonista.

Aunque seas la persona más  imaginativa del mundo, nunca serás capaz de entender que pasaría si de golpe no tuvieras pelo, ni cejas, ni pestañas. Parece una tontería, sí, al final volverán a crecer, pero tú no has elegido eso... y claro, la vida te espera.  

 

Un día te levantas y tienes que raparte porque  el pelo se te cae a mechones. ¿Cómo salgo ahora yo a la calle? Navegué por webs de pañuelos oncológicos... y o eran muy caros o no encontraba nada que encajara conmigo, me dejaron una peluca... pufff un lio... y tienes el tiempo en contra para encontrar una solución, que "te apetezca"  (tela...)

Pues mira, al final tuve una iluminación! Me acordé de mi caja olvidada de tejidos (soy diseñadora textil, en aquel momento me encontraba en standby de mi profesión),  me fui al garaje y le saqué el polvo a la caja. Mi padre encantado porque pensó... ¡por fin! Corté una tira de las que más me gustaban y así viví todo el proceso, liándome tiras de diferentes colores y estampados a la cabeza, cada día.

 

Casi un año después puedo decir que ya ha pasado, pero no ha desaparecido. Cuando se presenta, se tatúa en tu piel. Para siempre.

Y se despertó en mí una necesidad de dejarlo atrás, pero también de continuar presente en la causa.  Mi manera de continuar navegando por el río rosa es este proyecto: pinkmama. Una confluencia de circunstancias, con la que he  descubierto mi elemento, mi pasión (ya ves estaba leyendo  Ken Robinson, cuando todo esto se armó en mi cabeza). Las cosas llegan cuando estás preparado para recibirlas. Un regalo (de reyes ijijiij). Todo se juntó y se creó algo mío, auténtico, algo que era como yo me gustaba ser. Recuperé las ganas de rescatar mi oficio porque me motivaba lo que ahora podía diseñar. Crear para ayudar, no para vender. Esta soy realmente yo.

 

Hay mil formas de colaborar contra el cáncer de mama y todas son para quitarse el sombrero. Desde donaciones económicas directas para investigación, maratones y conciertos para enfatizar el "togetherness", camisetas con mensaje para concienciar, personas famosas que dan la cara .... ¿Por qué desde #pinkmama lo hacemos regalando gorros? Te cuento... un gorro es un gorro, pero como todo en la vida dependerá de la importancia del momento o como lo miremos.  Antes para mí, un gorro era un complemento para completar un look, una manera de protegerte del frío.... Personalmente, nunca los utilizaba. Ni gorros, ni sombreros, ni turbantes.... Eso de taparme la cabeza era como cerrar la salida a las ideas. Pues de golpe, un gorro se convirtió en algo vital, imprescindible. ¡Como cambian las cosas sin tú esperarlo! Pues aquello que nunca usaba,  pasó a ser algo que me puse a diario durante 6 meses para poder salir a la calle, tranquila y seguir sintiéndome guapa.

 

Ahora para mi, un gorro es  el poder seguir estando al lado de la mujeres que pasan por donde pasé, sin olvidarme de lo que viví, ayudarlas a salir a la calle cada día, tranquilas y guapas.  

 

Los gorros #pinkmama son prácticos, bonitos, extremados, alegres, clásicos, básicos, atrevidos, glamurosos, lindos, chulos, sporty, casual... mil etiquetas podríamos apuntarte, porque son lo que tu necesites y sobre todo lo que ellas necesiten, por lo que también, son oncológicos.

¿Te pones un gorro #pinkmama? ¿Regalas uno?  No esperes a mañana, hazlo ahora, porque por desgracia alguna mujer, mañana querrá salir como tú a la calle, tranquila y guapa. Tú puedes escoger, ella lo necesita. ¿Ayudas?

 

gracias!

un beso

marta